viernes, 29 de octubre de 2010

EL VIEJO POLO

Revisando mis anaqueles –atiborrados de libros, epístolas, fotos, que sólo yo, de cuando en cuando, veo y acaricio– encontré varios poemas escritos por mi padre, don Hipólito Antonio Álvarez; algunos se remontan a la décadas de los noventa; publicados en su mayoría en la otrora Universidad de los Caroreños: El Diario de Carora. A través de los años, el viejo Polo, ha demostrado –por medio de sus pensamientos– que es un aeda auténtico, autodidacta que nunca ha obedecido ni obedecerá a preceptos de ninguna escuela o tendencia literaria. Lector incansable. Seguidor de la obra de Rubén Darío, Andrés Eloy Blanco y Federico García Lorca. A pesar de ello, jamás ha podido –y en eso, quizás nos parecemos a él– nutrir su espíritu con las lecturas de los grandes maestros; porque nunca le interesó –menos ahora– la gloria o el olvido de la vida; simplemente, escribe, porque siente la necesidad de cantarle a los pájaros, a la tierra y, en cierto modo, a su pasado. El viejo Polo –como lo llaman en la intimidad familiar– nació un 26 de enero de 1925 en la mariana población de Aregue; para ser más concreto, en el caserío de La Cruz Verde. Lo soleado de las tardes, la noche entristecida, la infancia, el recuerdo de los abuelos, el polvorín de la quebrada, las caminatas con doña María Álvarez, la necesidad de hacerse hombre antes de tiempo, los silencios prolongados con su hermano mayor, don Jesús María Álvarez, se increparon con fuerza y para siempre en su alma. Cierto que su temática es envejecida; sí, pero está ceñida a una espiritualidad, realmente envidiable. Probablemente, en ello nos diferenciamos. Un fantasma rodea su entorno: el recuerdo de su madre muerta. A ella, a mi abuela (a quien recuerdo claramente llevándole unas copas de cristal a mi madre, allá en la lejana casa solariega de la calle San José, y trayéndome carritos llenos de caramelos) dedica gran parte de su producción poética, la cual he recopilado para publicarla el año entrante, bajo el título de Ventanal Poético. leopermelcarora@yahoo.es

ERA MI MADRE
La vi pasar y no era ella.
Pero cuando dobló la esquina la conocí.
Era mi madre.
No quería verme.
Era tan grande su dolor,
tan grande que me rechazó
por el sólo hecho de tomar
su tristeza
entre mis manos…
A pesar de tener tiempo
mucho tiempo
sin verla,
la contemplé y al momento
su rostro me abrazó
con el tierno lirio de su amor
maternal.
¡Oh, madre! Aún ausente
por los designios de la vida
yo te recuerdo como si estuvieras
en mis sueños,
en mis días,
en mis rezos…

viernes, 23 de abril de 2010

PURGATORIO


(A Alessandra Victoria Coronel; Jacqueline T.; A. Sinarai; M. B; ellas saben por qué…Dedico)
-***-
“Les aseguro que no estoy enfermo créanme
ni me suceden a menudo estas cosas
pero pasó que estaba en un baño
cuando vi algo como un ángel
"Cómo estás, perro" le oí decirme
bueno -eso sería todo
Pero ahora los malditos recuerdos
ya no me dejan ni dormir por las noches”
Raúl Zurita
Debo aclarar que el título de ésta crónica lo tomo prestado de la última obra de Tomás Eloy Martínez, sobresaliente novelista que nació el 16 de Julio de 1934 – para gloria de Sudamérica – y falleciera el 31 de Enero de 2010; y, aunque se casó – para no ser casado – y tuvo numerosas mujeres; su magno amor fue sin vacilación: Susana Rotker. Pero hoy no quiero hablar de literatura ni de cómo me vi obligado a comprar ésta obra que hace más de tres meses pedí a un amigo me la remitiera a mi lugar de destierro, ya que – por ahora, como dijera mi Comandante en Jefe en 1992 – no tengo trabajo alguno, y estoy triste, al mejor estilo de César Abraham Vallejo Mendoza: porque me da la gana. Por lo demás, tengo un torbellino de dudas rodando por mi cabeza. Ayer mi hermano Luis Alberto, cumplió dieciséis meses de muerto. He procurado recordar una que otra enseñanza bíblica y de nada me ha servido. ¿Cuántos libros religiosos, metafísicos, teológicos y filosóficos me he leído desde la época de mi bachillerato? Incontables. No por venir de un hogar clásico, plenamente religioso, católico: no, nada de eso. Por mi curiosidad intelectual. Nada más. Cuando murieron mis abuelos maternos, Papa Chú y Mama Teresa, me sumergí en ese laberinto profundo de la fe. Más adelante, cuando falleció mi hermano mayor, Jorge Franklin, yo – permítaseme la individualidad – hablaba de ello con mi hermano Luis Alberto. Él – Luis – era profundamente católico. Creyente en Dios y en la Virgen María en la advocación de la Chiquinquirá de Aregue. En mi caso particular, más por costumbre que por obligación, lo acompañaba a misa como en ocasiones hago con mis viejos padres, si bien, en más de una ocasión, me retiro del recinto eclesiástico, para no oír las peroratas del presbítero. (Y, créanme que no soy ningún apóstata ni nada que se parezca a ello). Dieciséis meses cumplió mi hermano de muerto. Dieciséis meses que unos truhanes, sin la valentía de dar la cara, lo asesinaron, cobardemente. Mi hermano Luis, tenía la costumbre de levantarse temprano, y antes de salir a trabajar, para llevar el sustento de su sudor a su familia, se persignaba y rezaba a las imágenes de la Virgen de Chiquinquirá y de San Benito. Por mi parte, yo – ¡por favor! Dispénseme mi yoismo o petulancia, como cariñosamente me dice el colega Dr. Ramón Pérez Linárez – también me levanto temprano. Y como Luis, también me persignaba y rezaba-sí, rezaba, mejor: oraba – y le pedía a la imagen de la Virgen de Lourdes que mi esposa me obsequió hace muchos años, por la salud y el bienestar de mis padres; pedía – sí, lo hacía – por todos y cada unos de mis hermanos; por mis hermanos de padre y madre; por mis hermanos de madre; y, por mis hermanos de padre; por mis hijos; por mi esposa; por una que otra gata…Bueno en fin, por todas las personas allegadas a mí. Desde que mataron a Luis, ya no lo hago. Ni rezo ni oro. Ni pido por nadie. Tampoco pido nada para mí. Ni siquiera después del vil atentado del que fui víctima el 19 de diciembre próximo pasado. (Por cierto, en esos días – permanecí 35 días en tres clínicas diferentes – recibí numerosas esquelas y mensajes de alientos, y uno de ellos, escrito por el Dr. Ramón Pérez Linárez, me hizo llorar en variadas ocasiones; no podía comenzar su lectura…Hasta que una tarde, parca y silenciosa, le pedí a mi hermosa bruja que me buscara la carta que Ramón me había escrito: ¡Y al fin! Conseguí leerla sin derramar una lágrima) Para paliar este dolor que socaban mis entrañas, me he dedicado mucho más a la lectura. Actualmente estoy escribiendo un libro sobre el debido proceso y la presunción de inocencia en el proceso penal que había dejado inconcluso, y del cual, solía comentarle a Luis, quien sin ser abogado o letrado, siempre se interesaba por mis cosas, sintiéndose orgulloso, cuando una que otra vez, y quizás por equivocación, yo ganaba algún premio. También he retomado un poemario que no tiene nombre sino arañazos y gemidos...Cada vez recuerdo el rostro demacrado de mi amada madre, una anciana de 82 años; y de mi viejo, de 85 años, quienes a cada rato me preguntaban – ya no lo hacen – cómo iban las investigaciones… Sé que están, posiblemente, como mi fe en el Creador: perdida... En verdad no sé si habrá justicia para mi hermano. Sé que ello no lo resucitará ni lo regresará a la vida. Hace unos días dialogando con un eminente colega mío, quien, del mismo modo, ha soportado adversidades, y, en todas ha salido airoso, le manifestaba que, con el tiempo, las heridas producidas por los sicarios que intentaron matarme, yo estaba seguro que no solo lo superaría sino que, asimismo, no le guardaría rencor ni odio a esas personas, que en el fondo, son merecedoras de misericordia, porque – inequívocamente – fueron criadas sin amor a la humanidad. En cambio, la muerte de mi hermano Luis Alberto en absoluto voy a superarlo. Viviré con ese dolor. Me acostumbraré a ese dolor. Me asiré al dolor de haber perdido a mi hermano. Es una lástima que ninguno de sus dos hijos varones se parezcan a él. En nada se parecen a mi hermano Luis Alberto. Han deshonrado su memoria. Por ello, de un tiempo a esta parte, he dejado de creer en el hombre. Desde tiempos inmemoriales el hombre ha buscado la esperanza en la eternidad. Ha creado mitos e íconos, viviendo por siglos, asido a la mentira. ¿Qué ello es sustancialmente fantástico, mágico? Por supuesto. Aporta tranquilidad, como cualquier quimera. Cuando recibo por facebook fotografías de mis hermanos fallecidos, como hoy, en la que fui etiquetado por mi hermana Raquelita, no encuentro palabras cómo expresar este sentimiento de añoranzas y tristeza que día a día, aprisiona lo que queda de mi ser.

martes, 20 de noviembre de 2007

POLITICA: LUJURIA SALVAJE





(A nuestro Presidente, Hugo Rafael Chávez Frías, Príncipe de la Libertad Sudamericana y el más demócrata Mandatario que ha tenido Venezuela, dedico)

Con una flexibilidad increíble, y por demás insólita, estamos percibiendo cómo el poder político se traga al Estado. En el año 1992, en una crónica volandera señalábamos que Venezuela no era más que un hato manejado por no más de cincuenta personas. Ahora, desde el año 2002, esos mismos grupos económicos pretenden globalizar las competencias del Estado. Son los mismos grupos oligarcas que manipulan al pueblo con reflexiones apócrifas y pequeños ensayos superfluos.
Alimentan al pueblo con mentiras y a través de los medios de comunicación tergiversan la verdad. No nos atrevemos a convalidar y menos a estas alturas, comportamientos impetuosos, sicalípticos y éticos, que nos recuerdan nuestro origen animal. Pero ¿Cuál fue el aspecto meritorio de los gobiernos suscitados del pacto político puntofijista?, ¿Cuántos no vivieron del Estado sin aportar nada? Quienes hoy hablan de la desgracia ocurrida el 11 de abril del pretérito año 2002 y del paro-sabotaje, cuyos padres: Carlos Ortega, Carlos Fernández y Juan Fernández, algún día, tendrán que responder a la historia, olvidan los caídos bajo los regímenes de Betancourt, Carlos Andrés, Rafael Caldera y Jaime Lusinchi, sí, ese mismo, el que se atrevió a decir que “La banca internacional lo había engañado”. ¿Cuántos muertos no pesan sobre las espaldas de Carlos Andrés Pérez? Y nadie, que la historia recuerde, hizo vigilia para que dichos crímenes no quedaran, como en efecto quedaron: impunes. Nadie habla sobre los grandes créditos agropecuarios concedidos por Carlos Andrés Pérez y que la oligarquía nunca canceló. Esculcar la llaga del pasado no le conviene a quienes hoy pregonan la violencia. Ciertos grupos económicos han logrado, parcialmente, manipular la uniformidad familiar del pueblo venezolano. Se niegan a aceptar que perdieron el disfrute goloso de los privilegios que durante más de cuarenta años tuvieron a merced del pueblo. Por lo general-- para recordar a Teódulo López Meléndez--: “Se necesita valor para afrontar las presiones de todo signo”, y mucho valor ha tenido el Presidente de la República, Hugo Rafael Chávez Frías, para afrontar las presiones de los poderosos grupos económicos oligarcas que pretenden seguir manejando al país como si éste fuera un simple hato familiar: No es conveniente retroceder, los dueños de los canales privados de televisión (no olvidemos que uno de ellos, Gustavo Cisneros, es íntimo amigo de Bush padre) han ensoberbecido al pueblo y no hay nada más peligroso que minimizar al pueblo. Los medios comunicaciones pertenecientes a una oligarquía escabrosa y rancia, ahora pretenden manipular al heroico pueblo venezolano, con falaces argumentos en cuanto a la reforma constitucional presentada por nuestro Comandante en Jefe, Hugo Rafael Chávez Frías. Arguyen que de llegar a aprobarse la referida reforma ya no habrá más libertades en el país; y, mucho menos, democracia alguna. ¡Por Dios!, en éste país, todo el mundo protesta, muestra el trasero, insulta al Jefe de Estado sin que nada pase; no se ha cerrado un solo medio comunicacional, entiéndase: periódico, diario o televisora nacional privada. El único que sí lo hizo, vale acotar, cerrar un medio de comunicación social, fue ese loquito que acostumbraba colocarse la gorra al revés. Aquí se ha confundido la libertad que debe imperar en una Nación, con el libertinaje que se ha permitido en desmedro del país. Aquí todo el mundo hace lo que le da la gana. No ha habido más libertad democrática en ningún otro gobierno venezolano. Quizás en el del General Medina Angarita. Que ha habido fallas, es cierto. Que algunos que acompañan a nuestro Presidente se hacen llamar revolucionarios, sin serlo en el fondo de su almas, es cierto. Que hay mucho enemigos ocultos dentro de la revolución Bolivariana, es cierto. Pero Roma no se hizo en un día. Esos batracios caerán por sí solos. Aquí todo el mundo habla peste de nuestro Libertador Simón Bolívar y nada pasa. Particularmente, siempre he creído que las personas que hablan perversamente y asumen una animadversión por nuestros héroes independentistas, son “raros”. Como hombre formado en leyes no veo nada malo en el proyecto de reforma constitucional que presentó el Presidente a la Asamblea Nacional. Uno que otro error estructural. Nada que no se pueda remediar. ¿La elección continua o indefinida? Señores, convénzanse: Chávez estará en Miraflores hasta que el pueblo quiera. Porque deseo que el país progrese y no vuelva a caer en manos de vándalos voy a votar por la aprobación de la Reforma Constitucional. Sin embargo, es menester decirlo: En el presente gobierno, ciertamente, se han cometido desaciertos, pero comparados con los traspiés de los gobiernos pasados, representan tan solo un minúsculo granito de arena en comparación con el gran desierto de los cuarenta años del Puntofijismo.
* Abogado egresado de la Universidad Santa María. Especialista en Derecho Procesal Penal. Especialista en Derecho Penal. Especialista en Literatura Latinoamericana. Doctorado en Jurisprudencia. Autor de una docena de libros, entre los cuales: Frente al boulevard es la cosa; Escozor; Lacerado; Corte de Apelaciones; Sobre la Reforma del COPP, etc.
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APRECIACIÓN PROBATORIA DE LAS ENTREVISTAS EFECTUADAS A `TESTIGOS` EN LA FASE INTRODUCTORIA



(Al Dr. Francisco Daniel Meléndez Rodríguez, excelso penalista, agudo investigador, pero ante todo honesto y cabal ciudadano, dedico)

En realidad, en la fase preparatoria o de investigación, no hay testigos, sino simplemente, informantes. No puede haber testigos, porque en ésta etapa introductoria el Ministerio Público, está buscando los elementos de convicción, que le sirvan para ejecutar el acto conclusivo; además que las personas llamadas a declarar por el representante de la vindicta pública, lo hacen casi siempre en el despacho del fiscal, o por ante los organismos policiales auxiliares; no expresan sus conocimientos por ante el Tribunal de Control, salvo que, algunas de las partes soliciten un anticipo de prueba, conforme lo prevé la normativa procesal contemplada en el articulo 307 del Código Orgánico Procesal Penal. De tal manera que, las personas que comparecen a declarar y son entrevistadas en el despacho fiscal o en los órganos policiales auxiliares, no obtienen la condición de testigo sino cuando exponen por ante los tribunales. Es en los órganos jurisdiccionales donde son juramentados y obligados a decir o revelar la verdad. Por lo cual, las denominadas actas de entrevistas practicadas a ‘testigos’ en la fase introductoria, no pueden---no deben, es lo apropiado--- ser incorporadas al juicio oral y público, bajo la figura de prueba documental, como lo indica el artículo 339 del COPP, porque al hacerlo, se vulnera el principio de separación de funciones y el debido proceso. En el sistema acusatorio el fiscal no puede suplantar la figura del juez. La única forma que las declaraciones dadas por los informantes en la fase preparatoria, puedan ser incorporadas al debate probatorio, es que a petición de las partes, el Juez de Control, haya practicado y, obviamente, presenciado el acto, en el cual, el Ministerio Público, la Defensa Técnica y el Querellante, si lo hubiere, asumen la oportunidad de ejercer el contradictorio. Se recibirá como prueba documental. La declaración rendida por ante el despacho del Ministerio Público, o por ante los organismos policiales subalternos, no pueden ni deben ser consideradas por el Juez de Juicio---bien sea unipersonal o constituido con escabinos — con valor probatorio para dictar una sentencia condenatoria, pues carece del fundamento de la prueba preconstituida,
[1] y, fehacientemente, no tiene el carácter de prueba anticipada, porque las partes no pudieron ejercer cabalmente el principio contradictorio. Personalmente, apreciamos que al aceptar las entrevistas a ‘testigos’ como prueba documental en el debate oral y pedir al deponente su ratificación—en caso de que comparezca al juicio oral y público---se quebranta el debido proceso, no solo por expresa contravención del principio de inmediación, ya que, esa declaración no fue lograda ante el órgano jurisdiccional; además el principio de igualdad procesal y de defensa. Ello porque ni el imputado --- lo adecuado es hablar de acusado, pues en esta fase ya la acusación fiscal ha sido admitida por el Juez de Control --- ni el defensor técnico llegó a examinar al ‘testigo’ entrevistado en la fase inicial del proceso penal; por consiguiente, y siguiendo el criterio del jurista español Manuel Miranda Estrampes, la declaración rendida por ante el Ministerio Público, no tiene “la consideración de mínima actividad probatoria de cargo apta para destruir la presunción de inocencia”. Así mismo las nombradas actas policiales no deben ser ofertadas, mucho menos admitidas, como prueba documental, porque a pesar de haberse practicado de acuerdo a la legalidad constitucional, no poseen la condición de anticipo de prueba; por lo que, so pena de nulidad, lo ideal, es que corresponde ser promovidos como testigos, los funcionarios actuantes, esto es, los que, participaron en los hechos investigados, a fin de que las partes puedan ejercer la contradicción en el debate oral.
Permitir la lectura de las actas policiales, y valorarlas como prueba documental, desnaturaliza el sistema penal acusatorio, e implica retomar al retorcido sistema inquisitivo, que aún impera en la mente de no pocos jueces ignaros y apáticos, subordinados borregos al Poder Ejecutivo en contraste con los principios democráticos, de funciones ajustadas, autónomas y controladas. Las actuaciones policiales, tienen, a nuestro juicio, el valor de un simple trámite policial de procedimiento administrativo-instructivo, que sirve para obtener un elemento de convicción, a fin de establecer la existencia del hecho delictivo; pero que carece de eficacia probatoria para condenar a una persona. El profesor universitario y ex —juez rector del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, Dr. Frank E. Vecchionacce I., en su sobresaliente monografía Ofertas de Pruebas, publicada en la revista de las Cuartas Jornadas de Derecho Procesal Penal, de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, afirma que “la oferta de pruebas será también violatoria, (Omissis), si es equivoca, es decir, si se propone un medio de prueba desnaturalizándose, como cuando se ofrece como testigo al experto, o al revés, o cuando se ofrece como documento lo que, por esencia, no es documento, o cuando se ofrece como experticia lo que es inspección, etc.”. (Lo subrayado es mío). ¿Hay contradicción en la etapa preparatoria? Por supuesto. No obstante dicho principio tiene lugar sin las garantías de la publicidad, o la inmediación y la concentración, por cuanto, éstos son garantías propias de la prueba como tal, y no actos de investigación. Por ello al ser incorporadas ilegalmente con el carácter de prueba documental se infringe el principio de la legalidad de las pruebas. En la fase introductoria o preparatoria, en la actividad probatoria, en principio no interviene el juez, a excepción claro está de los procedimientos de anticipos de pruebas, o en los casos en los cuales se afecte algún derecho de las partes. A nuestro modo de ver, cuando el Juez de Control, admite las actas de entrevistas efectuadas a ‘testigos’, como pruebas documentales, y éstas son valoradas en su materialización por el Juez de Juicio, se incumple en forma absoluta, el principio de oralidad y el de inmediación, aparte del principio de legalidad de prueba; debido a que dichas entrevistas, efectuadas por ante el despacho del fiscal del Ministerio Público, o en la sede de los órganos policiales auxiliares del Ministerio Público, permitirá sustentar el acto conclusivo que deberá ser presentado por ante el Juez de Control. Pero carecen de valor probatorio para condenar.
[2] Es un error de mucha relevancia equiparar la naturaleza de un acta policial con la de una prueba documental.
El Dr. Julio Elías Mayaudón, en su obra El Debate Judicial en el Proceso Penal, adecuadamente, apunta que “si en un acta policial los funcionarios de investigación señalan un acontecimiento descubierto por ellos y vinculado al hecho punible investigado, tales funcionarios deben ser promovidos como testigos y no presentar el acta policial como documento, que no adquiere la característica de prueba para esa fase del proceso”. (Mío son los subrayados).
Por otra parte, El Dr. Roberto Delgado Salazar, en su obra Las Pruebas en el Proceso Penal Venezolano, explica que “las actas procesales, contentivas de declaraciones u otras actuaciones del proceso, no deben tenerse en puridad como documentos, en el sentido de ser objetos de la prueba documental que se lleva al proceso para reconstruir el hecho materia de la investigación o el juicio”. Coincidimos con el jurista Delgado Salazar, el razonamiento que hace en cuanto a que no hay que confundir los “documentos procesales”, con los “documentos de pruebas o pruebas documentales”, pues, si a ver vamos, indudablemente, como él asevera, todo el expediente es un documento procesal. Del mismo modo nos advierte que en ocasiones el medio de comisión del delito si constituyen prueba documental, y menciona algunos ejemplos, que nosotros, desde acá, amplificamos, pues no solamente constituye prueba documental la falsificación de un cheque, sino también la adulteración de un importe cambiario, la simulación de un documento de identidad cometida por funcionario o por un particular, e incluso la destrucción, ocultamiento o supresión de documentos.
[3] En no pocas oportunidades, el Máximo Tribunal de la República se ha pronunciado en el sentido de que se violenta el principio de la oralidad cuando se ordena la incorporación, para su lectura, en el debate oral, de actas de entrevistas efectuadas a informantes en la fase de investigación; sin embargo los Jueces de Juicio y de Control, continúan haciendo caso omiso de tales jurisprudencias.



[1] Invito a leer la obra Prueba Prohibida y Prueba Preconstituida, de José María Asensio Mellado.
[2] El Dr. Amado Carrillo, ex — presidente del Circuito Judicial Penal del estado Lara, tiene una obra aún inédita, que orienta perfectamente, como debe ser la valorización real de las actas policiales. Es su tesis de grado para obtener la especialización en Derecho Procesal Penal en la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto. En conversaciones sostenidas con él, antes de su leve gloria y descomunal caída dentro del Circuito Judicial Penal del estado Lara, expreso que no estaba de acuerdo que se condenara a una persona, con la sola presentación de actas policiales. Argüía que ello era ilegal, y que se violentaba el debido proceso. Ignoro si como Magistrado de la Corte de Apelaciones del estado Lara, cumplió con lo que él mismo señala en su tesis de grado. Ignoro se habrá cambiado de criterio.
[3] Recomendamos la lectura de la obra del Dr. José Rafael Mendoza Tróconis, Curso de Derecho Penal Venezolano, Parte especial, Caracas, 1973. Por cierto, el laureado escritor y poeta larense, ex – diplomático Dr. Teódulo López Meléndez, donó la obra completa del Dr. José Rafael Mendoza Tróconis, al Ateneo de Carora “ Guillermo Morón”, hace más de una década; a su vez, dicha colección me fue obsequiada, por el Dr. Juandemaro Querales, a través de la señora Chela Herrera, de grata recordación.

martes, 16 de octubre de 2007

POEMAS TRASNOCHADOS

¿A qué hora
la muerte duerme?


¿Exactamente qué rostro
es hoy?


¿Qué tan inmortal es Dios?


POEMAS TRASNOCHADOS

Desde aquí observo
los olvidos de la ciudad

Orgasmo puro